Recuerda:
en la mano con la que señalas al culpable

hay un dedo que le apunta a él
y tres a ti.
Recuerda:
en la mano con la que señalas al culpable

hay un dedo que le apunta a él
y tres a ti.
Estar cerca, aproximarse,
acercarse, estrecharse y abrazarse,
rozarse, bordearse y confundirse
y ceñirse y apretarse, apiñarse, agavillarse,
allegarse, adjuntarse e incluirse,
hacinarse, apropincuarse y anudarse
y reanudarse, avecinarse y convivirse.
Unámonos, unifiquémonos,
añadámonos, sumémonos, adicionémonos
reunámonos, liguémonos, recopilémonos
aliémonos y enlacémonos,
conciliémonos y aglutinémonos,
adhierámonos, amalgamémonos y barajémonos,
enrosquémonos, embebámonos e intercalémonos
y entrelacémonos y entremezclémonos y
entretejámonos.

Compañera, acompañante,
consecuente, inseparable, connivente,
confusa, aproximada, convergente,
yuxtapuesta y adyacente, fronteriza e inherente,
inclusa, incluida y subsiguiente:
fijate cuánto podría hacer la gente
si el diccionario fuera menos imponente.
(Jorge de la vega)
(Ansia)
Demasiadas apuestas en ningún casino.
Demasiado poco tiempo.
Demasiadas ganas.
Hay que tomar una indecisión
y realizarla.

El ansia es nuestro tren,
tren sin estaciones.
(David Eloy Rodríguez)

Hombre vacío
busca decoradora
de interiores.
(Jaime Galbarro – Imagen: Hyuro)
No soy dueña de nada
mucho menos podría serlo de alguien.
No deberías temer
cuando estrangulo tu sexo,
no pienso darte hijos ni anillos ni promesas.

Toda la tierra que tengo la llevo en los zapatos.
Mi casa es este cuerpo que parece una mujer,
no necesito más paredes y adentro tengo
mucho espacio:
ese desierto negro que tanto te asusta.
(Miriam Reyes, Imagen: Dolk)
Pero la más hermosa de todas las dudas
es cuando los débiles y desalentados levantan su cabeza

y dejan de creer
en la fuerza de sus opresores.
(Bertolt Brecht)
Para creer en la fuerza propia.
Si es cierto que todos llevamos
el universo dentro,
debería tener cuidado

no vaya a ser
que terminen deborándome
los agujeros negros.
Nunca será el camino correcto.

Y no hace falta quenadie me lo diga.
Todavía no estoy ciego.
La venda solo la llevo porque me favorece.
(Manuel Arana)
Me encontré
caminando
por un designio
de mi voluntad
que me había
arrastrado
hasta aquel sitio

pensé
que mi cuerpo
ya no estaba en casa
recordé
el desorden
de mi cuarto
mi cama vacía
y de algún modo
me eché
de menos.
(David Cánovas Williams)
Tú pones la comida
para los gatos callejeros;
pero no sabes si son las ratas

las que dejan el plato vacío.
Ahí los tienes:
se aferran al volante,
endurecen el gesto,
miran hacia el
futuro,
y pisan hasta
el fondo
el acelerador.
Pobres ilusos:

como si pudiesen
escapar
de lo que son.
(Karmelo Iribarren)
Dime que no, que no nos pasará
como a aquella pareja de la tele.
Ella pasaba el día ensimismada
y él desplegaba barcos en botellas
que lanzaba a los charcos de la calle.
Hacían el amor como se hace
una receta de repostería,
tomando las medidas y esperando
un milagro civil de levadura.
No contaban sus sueños, no mordían
la manzana feraz de la lujuria.

Cuando dormían se espesaba el cuarto
con el fango de sus respiraciones.
Dime que no, que habremos de evitarlo;
es la historia más triste que conozco.
Dime que nuestro amor es un prodigio
pagano, arrebatado, irrepetible.
(Rocío Hernández Triano)
He encontrado una manera
de acabar con las cucarachas
de mi piso: el estrés.
Las esperaré por los rincones
con preguntas maliciosas
y despertadores sonando.
Les espetaré de improviso
problemas sin remedio,
misterios y desolaciones,
notificaciones de su agenda
y otros planes de futuro.
Les haré presión psicológica.

Les preguntaré si saben
de su origen, de su sentido,
almacenaré porqués en sus guaridas
y terribles acusaciones meditadas.
He encontrado una manera
de acabar con las cucarachas
de mi piso: la vida.
(David Eloy Rodriguez)
Me conocieron enseguida como quien no era y no lo desmentí, y me perdí.
Cuando quise quitarme el antifaz,
lo tenía pegado a la cara.

Cuando me lo quité y me miré al espejo,
ya había envejecido.
(Fernando Pessoa – Imagen: Sam3)
Ya que
cometo una y otra vez
los mismos errores,
tropiezo donde debería
haber aprendido a saltar,
tengo la esperanza de volver a
repetir
todos los
aciertos:
Reirme igual,
descubrir de nuevo donde hacer
cosquillas.
Volver a decir las palabras justas.

Ya que sigo
igual de torpe
y trastabillo donde
debería saber andar con gracia
tengo la esperanza
de volver por azar a hacer bien las cosas,
de igualar los triunfos a las derrotas.
Si estamos
condenados
a repetir nuestros errores
Va a ser una aventura
repetir todas las
Victorias.
(Andrés Malpaso)
Las manos del mundo
amputadas por el beneficio

sangran en
calles de matanza.
(John Berger)
Hay gente que con solo decir una palabra
enciende la ilusión y los rosales;
que con solo sonreír entre los ojos
nos invita a viajar por otras zonas,
nos hace recorrer toda la magia.
Hay gente que con solo dar la mano
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el puchero, coloca las guirnaldas,
que con solo empuñar una guitarra
hace una sinfonía de entrecasa.
Hay gente que con solo abrir la boca
llega a todos los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar el vino en las tinajas
y se queda después, como si nada.

Y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria
pues sabe que a la vuelta de la esquina
hay gente que es así, tan necesaria.
(Hamlet Lima Quintana)
A Blanca
El Diablo anda en mi ojo,
en el derecho, en el izquierdo,
en el ojo crítico del culo.
Y mira.

El Diablo anda en mi ojo,
es el tirano que me obliga
a ver mierda donde quizás
haya flores.
El Diablo anda en mi ojo,
me obliga a abrir el esfínter,
a cagar poemas,
a escupir palabras,
a gritar en la noche.
El Diablo anda en mi ojo,
no me permite que duerma,
domina mis miradas
corroídas
por la crítica más fiera y desalmada,
enseñándome esta realidad
tan mal cocida. Anémica,
tullida y sucia:
la realidad cagada por Dios.
El Diablo anda en mi ojo,
me arrima a la mierda,
a los que se suicidan todos los días,
a los miserables, a los enfermos,
a la desgracia
a la muerte.
El Diablo anda en mi ojo,
me obliga a masticar
potajes de ansiolíticos,
pasteles de química
mientras me enseña a tener
FE
en los prospectos.
El Diablo anda en mi ojo.
Es un Ángel.
Sé que me ama.
No puedo expulsarlo.
No sé si quiero expulsarlo.
(Eva Vaz)